Mañanas que son vuestras
El primer turno del Real Alcázar, antes de que se llenen los jardines. Durante una hora se siente casi privado.
Café y tostada con tomate en un bar de barrio en lugar del desayuno del hotel. Diez minutos viendo despertar a una ciudad.
El patio de la Casa de Pilatos, casi siempre vacío, es el rincón tranquilo más infravalorado del centro.



